Ha llegado la hora de la verdad para Madrid y los nacionalistas
      es el título que GARA dio en su portada del nº del 8 de agosto a la significativa entrevista que le concedió el portavos del Partido Nacionalista Vasco (PNV) Joseba Egibar.


      "Ha llegado la hora de la verdad para Madrid y para los nacionalistas"

      El portavoz del PNV, Joseba Egibar, manifiesta en entrevista con GARA que a partir de setiembre se abrirá un nuevo ciclo político en el que "las formaciones de Lizarra-Garazi tendremos que ser capaces de mostrar a Madrid y París el conflicto político al desnudo". El líder jelkide entiende que "PP y PSOE no pueden quedarse por más tiempo en una segunda línea" y "escudándose en elementos con los que azuzar a los nacionalistas", entre los que menciona la kale borroka y el mantenimiento de la dispersión de los presos vascos, a los que muestra su rechazo. Egibar estima, por otra parte, que "tras 20 años de darnos la espalda, a los nacionalistas nos toca hoy mirarnos cara a cara y poner sobre la mesa nuestros proyectos de construcción nacional".

      "El Gobierno de Madrid debe sentir la presión política de Lizarra-Garazi"

      Joseba EGIBAR | Portavoz del PNV

      Joseba Egibar considera que a partir de setiembre se abrirá un nuevo ciclo político marcado por el reto de "poner sobre la mesa de Madrid y París la apuesta realizada en Lizarra".

      El curso político se ha cerrado con una cierta sensación de impasse en el proceso abierto hace un año con Lizarra-Garazi y la tregua de ETA. ¿Comparte usted esta visión?

      En el año transcurrido se han dado cambios importantes que quizás no se perciben en toda su dimensión. Me refiero al juego de alianzas que ha sufrido una modificación sustancial que básicamente tiene su razón de ser en la apuesta por un proceso político de solución del conflicto. Hay una cuestión que es importante remarcar como es que ahora tenemos el reto de presentar ante la sociedad vasca y, sobre todo, a los gobernantes y sociedad española y francesa el tema político al desnudo. En los próximos meses Madrid y París deben ver con suma claridad que van a tener que abordar desde la política la solución del conflicto político.

      Y mientras tanto, Madrid hace periódicas peticiones públicas de nuevos contactos con ETA.

      El Estado no quiere comprender que la tregua de ETA no es la paz y debemos hacerle ver que esa tregua indefinida es simplemente un elemento cualitativo que ha favorecido la puesta en marcha de un proceso político nuevo, un proceso no prejuzga escenarios de llegada, y que ante la nueva situación a Madrid también le toca moverse. El interés en hablar con ETA que demuestra públicamente el Gobierno dice mucho de la nula autenticidad que tiene esa petición.

      ¿Qué pasos cree usted que deben dar las formaciones de Lizarra-Garazi para romper el inmovilismo del Gobierno?

      No hay otra forma que la de mostrar crudamente lo que es el problema político. Desde luego, al Estado español lo que le perturba realmente es que los partidos vascos dejemos al descubierto que este es un conflicto que no empieza en 1958 con la lucha armada de ETA. ¿Qué respuesta dan hoy PP y PSOE a este conflicto político de naturaleza histórica? El Estado no puede quedarse como pretende en una segunda línea, a la espera de cómo transcurran los acontecimientos y sacándose siempre elementos que azuzar para intentar quebrar esa unidad estratégica de los nacionalistas.

      ¿Es la kale borroka uno de esos elementos que usa el PP para azuzar a los nacionalistas?

      Independientemente de los daños derivados de una acción concreta, lo que está claro es que esto le viene como anillo al dedo al PP, pero creo que en la función de los partidos concernidos en este proceso hay que tener capacidad de levantar la vista y mirar más allá. Desde luego, quienes actuamos por un proceso político en pos de una solución del conflicto dejamos fuera cualquier tipo de acción que pueda alterar la convivencia ciudadana, porque rechazamos estas acciones pero también porque creemos que quienes se valen de estos métodos, que se emplean desde no sé qué análisis de la situación política, son los mejores aliados en este momento del Gobierno español, que sin hacer ningún movimiento, y jugando exclusivamente con los medios de comunicación, se ha permitido pasar todo este año sin haber superado ni un sólo test político.

      Hablando de otro test, el del 13-J, parece que los resultados electorales de PNV-EA han desmotivado a ciertos sectores de ambos partidos en su apoyo al proceso abierto hace un año.

      Creo que hay un interés en proyectar una fotografía de quiebra política que en nada se corresponde con la realidad. Cometeríamos un error si empezáramos a analizar fisuras donde no existen, a modo de caza de brujas, o si empezáramos a dudar unos de otros, cuando la confianza es clave para llevar a buen puerto un proceso de esta naturaleza.

      Si lo que se proyecta no responde a la realidad, quizás es que falla la comunicación. ¿Porqué es tan nítida la imagen del proyecto estatal y tan difusa la de Lizarra-Garazi?

      Mi impresión es que Lizarra-Garazi es un instrumento que la sociedad entiende, acepta y avala. Aunque sí me parece que este año hemos perdido demasiado tiempo definiendo Lizarra-Garazi por lo que no es cuando está claro que es la fase positiva la que lleva a la ofensiva política y hay que insistir en que Lizarra-Garazi es la definición de un conflicto de naturaleza política para el que aporta métodos de solución. A partir de ahí debemos insistir en que aquí hay unas partes claramente concernidas en la búsqueda de una solución al conflicto y esas partes deben de sentir claramente la presión política de lo que Lizarra-Garazi supone. En ese sentido, no creo que el proceso esté en peligro, o que haya tentaciones de ralentización.

      ¿Es esa su visión personal o es una constatación ampliamente compartida por el PNV?

      El PNV comparte totalmente esta visión de aportar en positivo en Lizarra-Garazi. Es más, creemos que aquí uno de los emplazados por esa declaración es el Gobierno español, y a partir de ahí, nuestro análisis es que ese Gobierno debe conocer de primera mano lo que es Lizarra-Garazi. Ha llegado el momento de que situemos al Gobierno español en la disyuntiva de tener que aportar alternativas dentro de este proceso. Hoy por hoy, PP y PSOE se niegan a encarar la cuestión en términos políticos, y prefieren jugar a desgastar a quienes sí estamos aportando a la solución del conflicto.

      Esa estrategia, voluntaria o involuntariamente, se ve ayudada por las fricciones entre los abertzales.

      Si en vez de detenernos en esas cuestiones concretas, analizamos en perspectiva, veremos que en este año ha habido un giro significativo en el juego de alianzas que desde luego es mucho más que un referente coyuntural. Tras el 13-J nos hemos encontrado con que el PSOE y el PP comparten una estrategia y que el fruto de esa nueva alianza ha situado las cosas como están en Navarra o en Alava.

      Si ven ustedes tan clara esa alianza, ¿qué les impide incluir a EH en los gobiernos forales de Bizkaia y Gipuzkoa?

      Aquí hay una diferencia sustancial. PP y PSOE parten del hecho de que dentro de la estructura de Estado, la casa la tienen hecha. Los españoles tienen su casa hecha y, encima, están de acuerdo, a derecha o izquierda, en que el solar vasco es parte de su casa, con lo cual la decisión de PP y PSOE va más allá de las Juntas Generales de Alava o el Ayuntamiento de Gasteiz. A PP y PSOE debemos colocarles encima de la mesa Lizarra-Garazi explicándoles que debemos abordar conjuntamente una solución al conflicto. Porque ya está bien de esconderse tras instrumentos de sabotaje político como la kale borroka o el mantenimiento de la política penitenciaria. Debemos ser capaces de desnudar el problema y de enfrentar al Estado a abordar una solución. ¿Cómo? Lizarra-Garazi debe pegar un zapatazo político y decir: señores del PP y del PSOE, ha llegado la hora de la verdad.

      Ha hablado de la unidad de acción PP-PSOE. ¿Han finiquitado ustedes su pacto con el PP? ¿Entra en sus cálculos reconducir sus relaciones?

      Del pacto con el PP se cumplió la primera parte, la de la investidura, la otra, la del concierto, la del desarrollo del Estatuto, no. Estamos en una situación de ningún acuerdo. No hay acuerdo de ningún tipo, ni coyuntural ni menos pensando a más largo plazo.

      Desde el PSOE, Jáuregui habla de recuperar los acuerdos con los partidos de la Declaración de Barcelona. Tras el pacto con el BNG, este partido parece mirar a CiU y PNV.

      En la Declaración de Barcelona, BNG, PNV y CiU propusimos debatir con Madrid un modelo de Estado incluso aceptando en el origen de la discusión la actual demarcación de fronteras y pidiendo a cambio solamente que se nos garantizara nuestro derecho a formar parte de esa estructura compartiendo la suerte colectiva en todo, en parte o en nada. Pues bien ni siquiera aceptaban eso. No es posible en esas condiciones pensar en acuerdos, salvo que el PNV jugara a la coyuntura, y nosotros no vamos por ahí. Hoy, para nosotros, ya no tiene sentido hablar con PSOE o PP del cumplimiento del Estatuto. Además, insisto, ellos tienen su casa construida y nosotros tenemos por construir el solar de Euskal Herria.

      La Asamblea de Electos Municipales de Euskal Herria podría considerarse el primer cimiento de ese solar. ¿Qué labor le atribuye el PNV?

      A nuestros electos les toca una misión que ni las leyes o las instituciones por sí solas desarrollan, como es la misión de proyectar nuestra nación. Hoy nadie discute la existencia de Euskal Herria. Desde esa concepción compartida, los electos asumen hoy la tarea de hacer un diagnóstico de esa nación, de la realidad que existe en esos 20.000 kilómetros cuadrados que se extienden del Adour al Ebro.

      Se ha especulado con las reticencias del alcalde de Bilbo, Iñaki Azkuna, respecto a la primera institución nacional.

      Se dicen muchas cosas pero nosotros defenderemos este proyecto en todos y cada uno de los ayuntamientos. Que nadie tenga dudas. No habrá fugas.

      ¿El horizonte de un nuevo diseño institucional provoca vértigo al PNV? 20 años de apuesta por el actual marco deben pesar lo suyo.

      Hay un debate de fondo dentro del mundo nacionalista, para el que también ha llegado la hora de la verdad. Hemos estado 20 años dándonos la espalda y, muchas veces, hasta dándonos de tortas. Hoy, nos miramos cara a cara. Es la hora de que pongamos sobre la mesa nuestro proyecto de construcción nacional.

      La izquierda abertzale ha esbozado su diseño a partir de la Asamblea: Cámara de Herrialdes, Parlamento Nacional... ¿Qué proyecto tiene el PNV?

      EH hace un planteamiento legítimo pero que no compartimos. Me parece, y lo digo con respeto, un planteamiento de atajo. Lo que no se ha hecho en 20 años no se puede hacer en seis meses. En este país hay un sentido cada vez mayor de pertenencia a una comunidad política y es a partir de ese sentido cohesionador desde el que en el PNV planteamos esa construcción, que debe ser un proceso progresivo, democrático y participativo, Por eso, no planteamos ya el debate en términos de tener competencias, sino en la capacidad de ser y decidir, y eso es ámbito de decisión, eso es, en definitiva, derecho de autodeterminación.

      En todo caso, el ejercicio del derecho de autodeterminación llevará aparejado un proyecto concreto.

      Efectivamente, plantear el ámbito vasco de decisión o el derecho de autodeterminación sin más, es hablar de algo evanescente. Eso es humo. Debemos acompañarlo de un proyecto concreto que, además, sea percibido por la ciudadanía como algo válido para vivir y sentirse mejor. El PNV va por ese modelo, por que los vascos, los de los seis territorios, decidan libremente qué modelo de articulación interna y externa quieren. Podemos tener problemas en cuanto a la definición del sujeto del derecho de autodeterminación, pero partiendo de que Euskal Herria existe y todos sus ciudadanos tienen derecho a ejercer de vascos porque lo son, aunque luego unos se sientan franceses y españoles, la clave está en que la sociedad vasca protagonice la configuración de esa alternativa al actual marco político.

      Desde el punto de vista del PNV, ¿cómo se articularía esa participación social?

      Abriendo un debate en la sociedad en todos los órdenes y los campos para que los vascos participen en un proceso político que concluirá en ese proyecto, un proyecto que nos dotará de una determinada configuración jurídica e institucional.

      ¿A quién correspondería impulsar ese proceso de debate público en nuestro país?

      Todos los partidos políticos que creen en la nación vasca. Sabemos que en la escena política encontraremos detractores, pero también sabemos que más allá del mundo nacionalista hay gente en este país que se siente unida a este pueblo. Y si esa inmensa mayoría social participa en un proyecto de esta naturaleza y ese proceso es refrendado por el ámbito institucional en toda la extensión ­ ayuntamientos, diputaciones, gobiernos...­, ¿qué razón, salvo la de fuerza, le quedará a París y Madrid para impedir que una comunidad política se organice del modo que ha decidido democráticamente? Esa es la idea que tiene el PNV y que, llegado este momento, queremos que coja cuerpo. Por resumir, mientras EH dice independencia, "un vasco, un voto", se decide y adelante, nosotros estamos en una opción más progresiva, democrática y sobre todo participativa. Ahí tiene dos proyectos, uno de EH y otro de PNV. Para los nacionalistas, insisto, ha llegado la hora de la verdad, la de confrontar sus ideas de país, y, desde luego, la de encontrar puntos de encuentro, para ver si por fin podemos llegar juntos, como se suele decir, aunque sea hasta Maltzaga.

      "La solución del tema de los presos liberaría muchas energías"

      Habla usted de anclar el proceso en la decisión de la sociedad. La mayoría de la sociedad vasca quiere a los presos en casa, pero la política penitenciaria no ha cambiado.

      Eso es verdad. Además de voluntad hace falta instrumentos para que esa voluntad sea respetada. El Estado tiene en este tema un test de fuerza democrática que debe superar con holgura. Pero en su modelo cerrado de paz por presos no parece tener cabida esa reflexión.

      ¿Qué razones subyacen en la decisión de Aznar de no moverse con los presos?

      Para mover un preso Aznar debe resolver convenientemente y con un nivel de apoyo en la opinión pública suficiente, el tema de las víctimas. Por eso ha activado las iniciativas legislativas en este tema. Aznar está chequeando, incluso con encuestas, cómo ha quedado el tema de las víctimas. Si encuentra colchón social, moverá el tema de los presos. Por tanto, está midiendo electoralmente una cuestión que causa enorme dolor a muchas familias vascas.

      ¿Desde el ámbito político vasco se atiende con suficiente compromiso la reclamación de la sociedad en este tema?

      Creo que en este tema tenemos que actuar con sinceridad. Para la izquierda abertzale el tema de los presos es un tema de alta sensibilidad, porque hay muchos años de sufrimiento ­también para las víctimas­. Pero en el momento en que se eleva al plano político esta cuestión es evidente que los presos de ETA no han sido ni son gudaris del PNV, han sido gudaris de una causa, la de ETA, Y sin embargo, y eso deberían entenderlo otras formaciones, eso no impide al PNV reclamar el acercamiento de los presos, entre otras cosas, porque, más allá del ámbito humano, resolver esta cuestión liberaría muchas energías para abordar otros retos políticos y sociales.

      ¿La vuelta de los presos actuaría de revulsivo en el proceso político?

      En cierto modo sí y por ello creo que ha llegado el momento de que reflexionemos sobre los mecanismos de presión democrática. Simplificando, Aznar debe de sentir en el cogote el aliento de esa voluntad mayoritaria. Creo que ha llegado el momento de llevar la ofensiva a Madrid, París o Bruselas, y no hablo solamente de una vía institucional o política. Hablo incluso de presencia social. Que no se me recoja como iniciativa, pero mi opinión es que quizás las próximas manifestaciones por los, presos deberían ser en París, Madrid o Bruselas.

      Índice home